Trump desafía a Dinamarca al designar un enviado para Groenlandia

Trump desafía a Dinamarca al designar un enviado para Groenlandia



Washington insiste en que la isla es clave para su seguridad nacional, mientras Dinamarca y el gobierno groenlandés rechazan cualquier injerencia sobre su soberanía.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el 22 de diciembre el nombramiento del gobernador de Luisiana, Jeff Landry, como enviado especial para Groenlandia, territorio autónomo del Reino de Dinamarca, y reiteró que Washington “tiene que” contar con la isla por razones de seguridad nacional; Dinamarca respondió convocando al embajador estadounidense para exigir explicaciones, mientras el primer ministro groenlandés insistió en que el futuro del territorio lo deciden sus habitantes.

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Antecedentes y contexto del hecho

La nueva fricción diplomática se inserta en la insistencia pública de Trump por Groenlandia, una isla ártica estratégica de unos 56.000–57.000 habitantes que cuenta con autogobierno desde 1979, aunque la defensa y la política exterior permanecen bajo responsabilidad de Dinamarca.

El interés estadounidense se ha sostenido durante décadas por razones de seguridad. EE.UU. mantiene una instalación militar clave en el territorio —hoy denominada Pituffik Space Base— cuya relevancia se vincula a la vigilancia y proyección en el Ártico.

Declaraciones y posturas de actores relevantes

Trump oficializó la designación de Landry y volvió a argumentar que Groenlandia es “esencial” para la seguridad de EE.UU., en un contexto que su administración asocia a la presencia y actividad de potencias rivales en el Ártico.

Landry, aliado político de Trump, sostuvo en redes sociales que asumía un “puesto voluntario” con el objetivo de que Groenlandia “forme parte” de Estados Unidos, un enfoque que elevó el nivel de inquietud en Dinamarca y en Nuuk.

Desde Groenlandia, el primer ministro Jens-Frederik Nielsen afirmó que el territorio está dispuesto a cooperar con Estados Unidos, pero solo sobre la base del respeto mutuo, remarcando que “Groenlandia pertenece a los groenlandeses” y que su integridad territorial debe respetarse.

En Copenhague, el canciller Lars Løkke Rasmussen calificó la decisión como “preocupante” y sostuvo que Dinamarca no puede aceptar acciones que socaven la integridad territorial del reino, anunciando que llamará al embajador estadounidense para pedir explicaciones.

Cifras, documentos y datos oficiales

El nombramiento se produce mientras Estados Unidos reitera, de forma pública, que Groenlandia es un punto central para su seguridad nacional. Dinamarca, por su parte, enfatiza que se trata de un territorio dentro del Reino de Dinamarca —junto con las Islas Feroe— y que cualquier arreglo debe respetar esa soberanía.

En el plano histórico, la idea de una compra o control estadounidense sobre Groenlandia ya provocó choques diplomáticos en 2019, cuando autoridades groenlandesas rechazaron la propuesta con el argumento de que la isla “no está en venta”.

Implicancias políticas, sociales y geoestratégicas

El episodio vuelve a colocar a Groenlandia en el centro de la competencia estratégica por el Ártico, donde el deshielo abre rutas marítimas y facilita el acceso a recursos minerales, reforzando el valor geopolítico del territorio para Washington y para aliados europeos.

Para Dinamarca, aliado de la OTAN, el nombramiento de un enviado con una misión explícitamente orientada a la anexión tensiona una relación tradicionalmente estrecha con EE.UU. y abre un frente sensible en materia de soberanía y derecho internacional.

En Groenlandia, el debate se conecta además con una aspiración de independencia a largo plazo que convive con el rechazo a integrarse a Estados Unidos, según referencias de encuestas citadas en coberturas internacionales recientes.

Próximas acciones, escenarios o consecuencias posibles

En lo inmediato, el gobierno danés prevé formalizar el reclamo diplomático mediante la citación del embajador estadounidense. La evolución del caso dependerá de si Washington redefine el alcance del rol del enviado especial o si, por el contrario, insiste en la narrativa de necesidad estratégica que ha venido planteando Trump.

En paralelo, la respuesta política de Groenlandia —incluida la reafirmación de que el territorio decide su propio futuro— perfila que cualquier acercamiento con Estados Unidos se canalice, al menos públicamente, por vías de cooperación y no por fórmulas de cesión de soberanía.

Panorama

El nombramiento de Jeff Landry como enviado especial para Groenlandia reactivó un diferendo de alto voltaje entre Estados Unidos y Dinamarca, con Groenlandia reafirmando su derecho a decidir su futuro. La disputa queda ahora en el terreno diplomático, con una citación al embajador estadounidense y un debate abierto sobre el alcance real de la iniciativa.

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