La escasez de combustible y apagones prolongados obligan a miles de familias a improvisar para poder alimentarse.

La población cubana enfrenta en 2026 una severa crisis energética caracterizada por escasez de combustible, prolongados cortes de electricidad y limitaciones en el acceso al gas doméstico, lo que obliga a miles de ciudadanos a cocinar con carbón o leña. La situación afecta principalmente a La Habana y otras zonas urbanas, mientras el gobierno implementa medidas de ahorro energético y Estados Unidos intensifica restricciones que impactan el suministro petrolero hacia la isla.
Antecedentes y contexto del hecho
La crisis energética que atraviesa Cuba se intensificó desde mediados de 2024, producto de deficiencias estructurales en el sistema eléctrico, termoeléctricas con tecnología obsoleta y dificultades financieras para adquirir combustible en mercados internacionales. Las autoridades cubanas atribuyen parte de estas limitaciones al embargo económico impuesto por Estados Unidos desde la década de 1960, que restringe el acceso a financiamiento y comercio exterior.
La reciente presión internacional sobre el suministro petrolero, tras medidas adoptadas por Washington que buscan limitar el envío de crudo desde Venezuela y restringir operaciones con otros proveedores como México, ha profundizado el déficit energético, según reportes oficiales y análisis de especialistas.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reconoció el deterioro del escenario energético en un discurso televisado el 5 de febrero, donde anunció un plan extraordinario de ahorro que incluye racionamiento del combustible, priorización de servicios esenciales y ampliación del teletrabajo en sectores estatales.
Declaraciones y posturas de actores relevantes
Testimonios recogidos en barrios periféricos de La Habana describen el impacto cotidiano de la crisis. Elizabeth Contreras, pensionista de 68 años, relató que ha improvisado una cocina con bloques de cemento y carbón para preparar alimentos para varias familias del vecindario ante la falta de electricidad y gas.
El gobierno cubano sostiene que el plan de ahorro busca garantizar la continuidad de servicios básicos y reducir el consumo energético en sectores no prioritarios. Paralelamente, ha reiterado que está dispuesto a dialogar con Estados Unidos sin condiciones políticas previas.
Desde el ámbito académico, el profesor Michael Bustamante, especialista en estudios cubano-estadounidenses de la Universidad de Miami, explicó que la economía actual no registra un colapso tan profundo como el vivido en la década de 1990 tras la caída de la Unión Soviética, aunque advirtió que el deterioro reciente se percibe más severo porque el país partía de una situación económica debilitada.
Estadísticas y datos oficiales
Según cifras de la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba, el salario promedio mensual alcanza aproximadamente 6.830 pesos cubanos, equivalentes a cerca de 14 dólares en el mercado informal. El costo de productos básicos refleja la presión inflacionaria: una botella de aceite ronda los 2,5 dólares y una caja de 30 huevos puede costar cerca de 6 dólares, representando una parte significativa del ingreso mensual.
El gobierno también reporta cortes eléctricos que han alcanzado hasta 18 horas en diversas regiones durante las últimas semanas, mientras el sistema energético nacional enfrenta dificultades para sostener la demanda.
Implicaciones sociales y económicas
La escasez de combustible impacta múltiples sectores productivos y de servicios. La reducción del transporte público y privado limita la movilidad laboral y educativa, generando ausencias escolares y retrasos en actividades económicas. Además, el racionamiento energético obliga a modificar rutinas domésticas y laborales, incrementando la dependencia de soluciones improvisadas para cocinar, conservar alimentos y almacenar agua.
Expertos señalan que el escenario también evidencia un aumento de desigualdades socioeconómicas. Sectores con acceso a remesas o ingresos en divisas pueden adquirir productos en mercados privados, mientras el resto de la población enfrenta mayores restricciones para cubrir necesidades básicas.
Próximas acciones y posibles escenarios
El plan gubernamental contempla medidas de ahorro energético y reorganización del consumo, mientras la evolución del conflicto político entre Cuba y Estados Unidos podría influir en el acceso a combustibles y financiamiento internacional. Analistas consideran que el desarrollo de la política exterior estadounidense y la respuesta económica cubana serán factores determinantes para la estabilidad energética del país.
Asimismo, especialistas advierten que la persistencia de la crisis podría aumentar la migración, fenómeno históricamente asociado a periodos de deterioro económico en la isla.
Panorama
La crisis energética en Cuba evidencia limitaciones estructurales del sistema económico y dependencia del suministro externo de combustibles. Mientras el gobierno implementa medidas de ahorro y busca alternativas diplomáticas, la población enfrenta cambios significativos en su vida cotidiana, recordando episodios históricos de racionamiento que continúan marcando la realidad social del país.
